De Granada al cielo

Dicen que para subir una montaña lo que hace falta es tener resistencia. Y es verdad, es muy importante la resistencia, pero yo añadiría la necesidad de llevar consigo una motivación. La motivación es un motor de acción y reacción, es la energía que nos mueve y nos da fuerzas, es el impulso que nos empuja a dar esos últimos pasos cuando creíamos que no podíamos dar ni uno más. Es la fortaleza escondida tras la superación. Es ese ímpetu de más cuando creíamos que teníamos fuerzas de menos.

Y de menos es lo que no estuvo mi último hito, la coronación el pico más alto de la península, el Mulhacén (3479m). En cambio, lo que sí estuvo de menos fue el aire en mis pulmones que necesitaban más tiempo muerto de lo habitual. Pero como no hay logro sin sacrificio, ahí que exprimí mi motivación para alcanzar el objetivo.

MULHACEN
Gráfica ruta Mulhacén

[Dejo el enlace de la ruta que mi amigo Fran subió a wikiloc, por si a alguien le interesa descárgarsela http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=13904561 ]

Afortunadamente, el día anterior a esta ascensión acudimos a una magnífica charla ofrecida por Carlos Soria , alpinista de 77 años el cual ha subido 12 de los 14 picos más altos del mundo. Carlos nos regaló su simpatía, su optimismo y su serenidad, pero sobretodo lo que me llevo de esa hora y media es mi admiración. Una admiración que no sólo se destina a él como persona, sino a él como ejemplo de lucha y de respeto a uno mismo ante sus retos.

“Me gusta más hacer las cosas bien hechas que conseguir los objetivos”  C.Soria

Otro ejemplo de actitud positiva fue ese momento en el que explicaba que para un amante de la montaña cualquier estado climático es bueno; “la lluvia siempre estará en su justa medida, el viento siempre soplará adecuadamente, el sol no fallará en su esplendor…” y coincidiendo con él, yo también creo que para alguien que ama la montaña la amará sin medidas, sin límites y sin peros…

Podemos amar la montaña incondicionalmente, ella siempre estará ahí para cuando la necesitemos, será nuestra amiga y compañera visitándola o quedándonos en ella.  

Para coronar picos, alcanzar cumbres o subir caminos infinitos hacia el cielo, tendremos que tener en cuenta un aspecto esencial;tener actitud vertical. Una actitud vertical se refiere a ese plante a la vida, hablarle de tú a tú, mirarle los ojos y decirle que un “no puedo” jamás está antes de un intentarlo. Una actitud vertical es mirar al frente, perseguir tus ilusiones y saciarte de intentos hasta lograrlo. Eso es una actitud vertical, la actitud de aquellos que echan toda la carne en el asador hasta dejar los intentos bien tostados.

DCIM100GOPROGOPR3969.
Lo intenté y lo logré

Como explicaba en el post “Veleta 3398 metros de actitud positiva” lo importe de una ruta no sólo es subir hasta lo más alto, lo importante es bajar hasta abajo, ese el punto final, la guinda del pastel, el broche final.

Pero si hay algo que sí considero importante de la cima es disfrutarla, verla y contemplarla. Como pocas veces hacemos con la vida. Pararnos, sentarnos frente a ella y observarla. Y tanto en la vida como en la cima no digo verla pasar, sino mirarla, analizarla desde el esa lupa emocional. Evadirse en su observación, dejando los sentidos a la atención, sentir el placer de la vida y inspirar las emociones que nos rodean con pasión.

Contemplar es pararse, es poner en pausa tu ritmo vital, detenerse y pensar. Contemplar es darle tiempo al tiempo poner ganas a los minutos que quedan y darle vida a los minutos que ya se fueron.

Contemplar la vida como la cima, es llenarla de paz, rendirse ante la tranquilidad, dar batalla al estrés y darle tregua a tus preocupaciones.

Para contemplar de verdad la cima, hay que callar y escuchar la vida, oír lo que nos dice, sentir sus susurros, guardar ese instante para nuestro presente, y acudir a él cuando sea urgente.

DCIM100GOPROGOPR3992.
Vistas desde la cumbre

Desde Granada, también puedes subir al cielo, ese que sólo está a unos pasos. Esos que separan el querer del poder lograrlo. Esos pasos de distancia que se miden con motivación y se acortan con nuestra actitud vertical, esa que no tiene rival.

Desde Granada al cielo pasando por el Mulhacén.

DCIM100GOPROGOPR4035.
Ahí arriba estamos muy cerca del cielo, tanto que podemos tocar las nubes

 

Espero que os haya podido animar a subir cumbres, y no sólo hablo de las cumbres de las montañas, que también, hablo de esas cubres, esos objetivos que parecen que estén tan altos como el Mulhacén.

Recordad: ¡ACTITUD VERTICAL!

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